El alma detrás del estudio
Hola, antes que nada, gracias por pasar por acá a descubrir un poco acerca de quién está detrás del estudio. Soy Viviana, una mujer que hoy hace arte, pero que comenzó en un camino un poco lejano de eso.
Estudié ingeniería, aunque sabía que las letras me gustaban más que cualquier otra cosa, pero en ese momento de la vida era lo que había. Lo que uno quiere, lo quiere, así que antes de terminar la carrera ya me había puesto a escribir en un periódico de mi ciudad natal. Porque la vida es así. Eso me quedó gustando y seguí con eso de escribir, y lo hice en más de una publicación. Durante muchos años fui escritora freelance.
Ejercía ingeniería, pero el arte seguía rondándome, y me di la oportunidad de explorar algo que me gusta mucho: la fotografía. Me enamoré de eso también. Entonces ejercía ingeniería, escribía y hacía fotografía por hobby. La vida corporativa tiene un ritmo terrible, y eso me estaba pasando factura. Un médico me recomendó bajar el ritmo de mi vida de alguna forma… y así fue como la cerámica llegó a mi vida. Buscando bajar un cambio. O diez, dado el caso.
No fue sino poner las manos en el barro para que algo me hiciera clic adentro. Las clases se me iban volando y salía de ahí con ganas de más tiempo creando, explorando cosas. Ya que estaba, entré a Bellas Artes y tomé unas clases de escultura. Fue una experiencia maravillosa que enriqueció mi práctica en la cerámica.
Siempre creí que el arte no era lo mío
Hoy no recuerdo cómo fue que llegué a tomar clases de dibujo y pintura. Pero lo que sí recuerdo es el sentimiento. Mientras conducía a la primera clase, me preguntaba en qué rayos estaba pensando. Pasa que siempre me he considerado torpe. Incapaz de crear con las manos, y dibujar no se me daba ¡para nada!
Me impactó que el maestro con quien tuve la fortuna de aprender me dijo: "Para dibujar, tienes que aprender a mirar." Y ese mirar tiene mucho que ver con la lógica. Y vamos a ver, soy ingeniera de sistemas. La lógica es lo mío, y nunca me hubiese imaginado que la ingeniería me sirviera para hacer arte… (Otro día les hablo de dónde se cruzan estas dos).
La vida tiene sus cosas, y acabé en Montevideo. Sumé todo lo aprendido y creé este, mi estudio de arte. Donde mezclo todo. La teoría del color de mis clases de pintura, para crear mis propios tonos en el estudio. Mis clases de acuarela, para jugar con esa técnica en algunas de las piezas. La fotografía, para construir una imagen coherente con mi identidad de marca. Y la escritura… bueno, ya lo ven. Para contar algunas cosas. 😉
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